Antes de ir a Hong Kong, me preguntaba ¿qué es
Hong Kong? Es una ciudad estado, un país, una ciudad de China... bueno, pues es una
Región Administrativa Especial de la República Popular China. ¿Y eso qué quiere decir? Pues que es una zona capitalista dentro de un país comunista, es decir, pertenece a China pero que se administra judicial y económicamente de forma independiente...
un país, dos sistemas... manteniendo su propia gestión de aduanas y fronteras.
Aclarado este punto trascendental para mí pero que no tiene importancia alguna para el típico turista castellano, paso a temas mucho menos profundos pero más amenos.
Hong Kong, o mejor dicho la
Región Adminstrativa Especial de Hong Kong de la República Popular China, está formada por una península (
Kowloon y los
New Territories) y varias islas (las más grandes
Hong Kong y
Lantau).

Tras un viaje de 5h30 en avión directo desde Chennai, la expedición de españoles (en total 12+1 para los supersticiosos) llega al aeropuerto internacional de Hong Kong (que está en unos terrenos ganados al mar en la costa oeste de la isla de Lantau). De allí nos dirigimos nuestro centro de operaciones en Hong Kong (esta vez me refiero a la isla) situado en la zona de
Central (pronunciado
Séntral en inglés y que curiosamente no corresponde con el centro) y desde donde podíamos escoger entre ir andando o montar en metro, autobús, tranvía, ferry o el típico taxi.
Después de comer en un restaurante japonés al lado del hotel, y debido al cansancio acumulado por el viaje y las escasas horas de sueño, decidimos dedicar nuestra primera tarde a hacer la toma de contacto. En aproximadamente 6 horas recorrimos la mitad de la isla de Hong Kong, algunas calles de
Kowloon, muchas estaciones de metro, y
Discovery Bay (una zona de ocio en la isla de Lantau a la que llegamos en ferry gracias a
la máquina de cazar pardillos que nos esperaba por allí).

Como nos sobraban las fuerzas, decidimos ir a cenar a uno de los restaurantes españoles que se encuentran cerca del
Soho (zona de fiesta sin igual en toda India), al que se accedía fácilmente subiendo varios cientos de escaleras que lo comunican desde Central (es el conocido
Escalator, escaleras mecánicas que bajan en sentido descendente y hacia abajo de 7 a 10 de la mañana y hacen lo contrario el resto del día).
La tortilla de patata, las sardinas a la plancha, el pulpo a la gallega y (sobre todo) la cerveza San Miguel, recargaron nuestras baterías tanto que a punto estuvimos de no ir al hotel y seguir con la excursión. Pero finalmente decidimos que el sobrante energético nos vendría muy bien al día siguiente y nos fuimos a dormir.