Al igual que Hong Kong,
Macau, o mejor dicho la
Región Administrativa Especial de Macau, pertenece a China pero esta sometida a un régimen especial que adquirió a finales de 1999 cuando Portugal dejó definitivamente el control en manos chinas.
El territorio, también al igual que Hong Kong, está dividido en tres zonas: una península,
Macau, y dos islas,
Taipa y
Coloane.

La península de Macau, que hace frontera con China vía la Zona Económica Especial China de Zhuhai, mantiene un casco histórico muy portugués (iglesias, aceras, edificios, jardines, ...). Coloane es la zona residencial para gente adinerada y Taipa concentra el mayor número de casinos de Asia... (hay quien dice que hay más casinos que en Las Vegas).

Tras un rápido viaje en ferry desde Hong Kong (1 hora, 150 HKD) llegamos al puerto de Macau en donde nos esperaba Fernando (tío de Bracco). Nuestra estancia se limitó a 6 horas, pero gracias a la compañía de nuestro amigo, pudimos visitar las tres islas, los principales monumentos (el faro y su fortaleza, la antigua catedral de San Pablo, la nueva catedral, la oficina de correos y la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, sobre la que hay un litigio sobre su control entre congregaciones sacerdotales), uno de los casinos y hasta probar los dulces de huevo y hojaldre típicos de la zona.

La población, mayoritariamente de origen chino, es de unos 500.000 habitantes. Pero se ve duplicada por el número de visitantes jugadores empedernidos que gastan sus petacas (moneda oficial) en los múltiples casinos. Casinos que no escatiman en gastos para atraer a sus víctimas: reconstrucciones de Venecia, Amsterdam, Roma, Nueva Orleans y otras ciudades te transportan de Asia a otros rincones del mundo con sólo andar unos pasos.

Tras nuestro regreso a Hong Kong, y para terminar la jornada, qué mejor que una cena con amigos en el Peak (el punto más alto de la isla al que se accede mediante un tranvía) y desde el que se puede apreciar una hermosa vista de la ciudad, los grandes edificios y la iluminación.
Sushi, sashimi y tempuras regadas con cerveza Asahi y aderezadas con una animada charla que, junto con un buen helado, ayudó a hacer la digestión,
Más tarde, regreso al hotel en tranvía y a dormir...
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