La preparación de la fiesta se ha hecho siguiendo el protocolo francés que tanto nos caracteriza a Bob y a mí, pero aplicando restricciones españolas y ejecutada al estilo indio. Me explico:
- al principio se ha delimitado el presupuesto, identificado las tareas ha realizar, los responsables y el fecha de ejecución; así como el mínimo nivel de calidad exigido (QCD: calidad, coste y plazo)
como buenos españoles, hemos pensado en una fiesta en la que nadie puede pasar hambre; así que el apartado gastronómico ha tenido un seguimiento especial (con indicadores y todo: 19 tortillas de patata, 15 pizzas, 20 sandwiches tamaño barra, 100 pasteles...). Lo mismo para el apartado melódico-musical, que incluyó una fase especial de Investigación y Desarrollo (después de muchos años hemos aprendido a bailar No rompas más mi pobre corazón).
- la fase de ejecución contaba con bastantes recursos indios (los del cattering, los del alquiler de las mesas y sillas, los conductores que nos han ayudado con el traslado de cosas, los del alquiler del local, los que nos han hecho los carteles...) así que el planning inicial no se respetó al pie de la letra: los del cattering llegaron muy pronto, los de las mesas y sillas muy tarde, todos los conductores se fueron juntos a por hielo y nos tocó trasladar las cosas a nosotros.
- La comida estaba buena, tan buena que lo que sobró lo tuvimos que repartir.
- Las bebidas (incluyendo la generosa aportación de los asistentes) saciaron la sed del más sediento.
- Los disfraces hicieron las delicias de los más pequeños, y permitieron a los mayores demostrar cómo con pocos recursos y mucho ingenio se puede organizar una fiesta de disfraces en Chennai (en la ciudad no hay tienda de disfraces).
- La música no paró de sonar hasta las 2 de la mañana y unas 15 personas bailaron a la vez canciones de grupo como Paquito chocolatero, La Macarena, No rompas más mi pobre corazón o Aserejé.
Esta claro, ¡¡¡ habrá que repetir !!!




