sábado, 3 de mayo de 2008

Muscat - El palacio del Sultán

El fin de semana ha terminado, es sábado pero a la vez es lunes: las niñas al cole, Gerbert a trabajar, Nuria a cumplir con los deberes de expatriada. Nosotros, con calma.

Por la tarde hemos vuelto a Muscat ciudad, esta vez para ver el palacio oficial del Sultán. Que es en donde recibe a los visitantes, pero no donde vive. El edificio es, como todo lo que construye el Sultán, inmenso. El entorno recuerda a otros palacios: un gran pasillo, con edificios laterales y al fondo, el edificio principal. Pero el estilo no se puede definir, mezcla de árabe con moderno.

La parte de atrás tiene salida al mar. Y en los alrededores se encuentran diferentes edificios oficiales, salas de exposiciones, museos y muchas zonas ajardinadas donde los omaníes disfrutan de, según Nuria, la principal actividad de ocio nacional: estar sentados, charlando, tocándose los pies.

Hemos terminado la tarde paseando de nuevo por el paseo del puerto, regateando para comprar cosas en el zoco (he pagado 13.500 OMR por 2 cosas por las que me pedían 32.000 OMR y aún así creo que han ganado mucho dinero...). Después a casa, las niñas tienen que cenar e irse a la cama, habrá que discutir un poco con Miki para que coma y tener cuidado con no incumplir alguna de las normas establecidas por Valeria: mamá se sienta aquí, Eca (Madam) allí, Ella (yo mismo) aquí, papá más allá, esta taza es miiiiia, este tenedor es miiiiio, etc. Luego a dormir, que mañana es el último día.