Salimos el sábado de madrugada de Chennai y, tras una breve escala en Bangkok, hemos aterrizado sobre las 9 am (hora local) en la actual capital de Vietnam, la ciudad de Hanoi. Con lo escasamente dormido en el avión y sin parar ni un segundo a descansar en el hotel, hemos empezado a recorrer la ciudad en compañía de Tang, nuestro guía.
Nuestro recorrido nos ha llevado a :
- Templo Taoísta Quan Thanh Temple

- Templo budista Tran Quoc Pagoda
- Residencia y Mausoleo de Ho Chi Minh (primer presidente de la nueva Vietnam, tras liberarla de la ocupación francesa)
- La Pagoda de Pilar único, templo construido sobre un único pilar (antiguamente de madera, hoy de hormigón) símbolo del pueblo de Hanoi
- Templo de la Literatura, primera universidad de Vietnam, creada en 1070
- Hoa Lo Prision, construida por los franceses para encerrar a los revolucionarios vietnamitas, recluyó también a pilotos americanos prisioneros de guerra (John McCain entre ellos), que lo denominaban "Hanoi Hilton". Actualmente sólo queda una cuarta parte del edificio, ya que el resto se derribó para construir los edificios denominados Torres de Hanoi.
- Y antes de cenar, un tradicional entretenimiento con marionetas en agua (water puppet show)
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No hay informático que no conozca el problema de las torres de Hanoi, y pese a que la historia es una leyenda que no tiene nada que ver con la ciudad, yo esperaba encontrar alguna señal de ella... pero de eso nada.
El segundo día toca excursión, vamos a Perfume Pagoda, un grupo de templos budistas construidos en medio de las montañas y a los que se puede acceder recorriendo en barca el río y andando 14 km a pie entre las montañas. Tras cerca de dos horas de viaje, recorremos los 70 km que separan Hanoi del embarcadero. En una de las múltiples barcas de chapa y tras conseguir que Madam calmara los nervios y no nos tirara al agua, iniciamos un tranquilo recorrido del río Day (paseo que yo he disfrutado y Madam no, porque no soltaba las manos del asiento y estaba concentrada en no mover la barca para evitar caer al agua) hasta la base del monte en la que se encuentra la pagoda.
Tras ver los puestos de gastronomía local en los que Madam no me ha dejado degustar el plato más suculento de la zona (carne de perro de montaña a la brasa), hemos subido varios cientos de escaleras para coger el teleférico que nos ha permitido disfrutar de las vistas y llegar rápidamente (y también descansados) a la cima de la montaña en cuyo interior está el lugar de oración budista... vamos, que es algo así como ir a rezar a la Virgen de Covadonga, pero en Vietnam. Por cierto, aquí se reza a los antepasados... se les lleva comida, dinero (falso que luego se quema), coches (formato juguete)... y cualquier otra cosa que les pueda hacer más fácil la vida en el más allá.El sitio, una pasada; el paseo en barca, genial; el cabreo de Madam a la ida, monumental; la tormenta que nos ha caído durante el regreso por el río, no tiene precio.
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