Llegamos a
Saigón, la antigua capital capitalista de Vietnam, con tres horas de adelanto sobre el plan previsto, con tiempo suficiente para llegar al hotel, descansar un poco y poder cenar tranquilamente disfrutando de la espléndidas vistas del restaurante más alto de la ciudad.



Al día siguiente Tuy (nuestra guía local) nos acompañó en un recorrido completo a la ciudad:
Chinatown,
Thien Hau Temple (en donde no pudimos hacer peticiones a los dioses porque no hablaban español), paseo en "
chicleta" a través de
Cholon (Big market) para llegar a otro mercado,
Bihn Tay Market.

Reponer algo de fuerzas y visitar el museo de la guerra, entrar en el
Palacio Presidencial y recorrer los túneles de su
búnker.

Aprovechamos la visita a la
Oficina de correos para mandar unas postales a los amigos mientras oíamos replicar las campanas de
Notre Dame Cathedral (dónde habré oido yo ese nombre antes?). Y de postre, un helado artesanal en una terracita local... ¿qué más se puede pedir? Visitar el
templo del emperador de Jade, cruzar andando una calle sin que te atropellen las tropencientas mil motocicletas que circulan al unísono,
Ayuntamiento, cenar en un restaurante Cubano, y andar, andar, andar como no podemos hacer en Chennai...

Al día siguiente, hacemos dar a
Madam otro paseo en barca (en una grande, con tejadillo que da sombra y espacio suficiente para poner una hamaca, una mesita, llevar bicis y una pila de frutas de la zona para degustar durante el trayecto...) por el
delta del río Mekong para ver el mercado flotante del
Cai Be (en dónde cada barca está especializada en el producto colgado del mástil más alto), cómo se hace el arroz y, cómo no, disfrutar de la gastronomía local...

