miércoles, 30 de abril de 2008

Muscat - Visita al zoco y cena en hotel

Algo no va bien.

El avión ha salido de Chennai 5 minutos antes de la hora y ha aterrizado en Muscat casi media hora antes del horario previsto; sólo hemos tardado 10 minutos en hacer todos los trámites del visado (incluyendo el pago de las tasas, 6 OMR/persona por un visado de 1 mes, algo menos de 15€), al llegar a la zona de recogida de maletas, ya las tenían allí apartadas... esperando por nosotros, y sólo dos minutos después, hemos encontrado a Nuria.

Ir a casa en coche tampoco ha sido normal: carreta de cuatro carriles, apenas unos centenares de vehículos, los coches no tocan el claxon para adelantar, todos por el carril que les corresponde sin amontonarse, semáforos claramente indicados como tales, conductores respetan las señales... ¿pero quién ha enseñado a conducir a esta gente?

Cero problemas, cero retrasos... ¿será que hemos llegado al país perfecto? ¿o será, simplemente, que he estado demasiado tiempo en Chennai y había olvidado este tipo de cosas?

El primer día ha sido muy familiar. Lo cual, y teniendo en cuenta que en los últimos 4 meses (y a excepción de Bob y la llegada de Madam) lo más parecido a la familia ha sido Vadamalai, se ha agradecido un montón. Tras dejar las maletas en casa hemos ido a hacer "recados", a la guardería a buscar a Valeria y después a preparar el almuerzo. Gerbert, contra lo que es habitual en él, no ha comido en casa, pero quien sí que ha llegado del colegio a la hora prevista ha sido Miki.

Por la tarde hemos hecho la primera escapada a la ciudad para ver el paseo del puerto y el zoco (ver mapa).

No recuerdo la última vez que estuve en un zoco, de hecho, no sé si alguna vez antes estuve. El de Muscat es pequeño y a la vez grande; o es grande y a la vez pequeño... quizá sea como todos los zocos, quién sabe. Un sinfín de pequeñas de tiendas llenan las estrechas calles que lo componen.

Empezamos por la zona de joyas: un grupo de calles largas y estrechas, como todas las demás pero llenas de tiendas con mínimas medidas de seguridad pero con oro (amarillo, de 24 quilates) en sus tres paredes interiores, el escaparate y el mostrador. No puedo calcular cuánto oro tenían, pero seguro que podían alimentar a muchas familias de Chennai durante bastante tiempo.

Más adentro hay tiendas de ropa, perfumes, juguetes, muebles, detalles, alfombras, cuadros, ... variedad de colores y olores. Vendedores que te ofrecen lo que tienen: "Do you like a pasmina, madam ? Best quality !" (Una pasmina, señora? Son de la mejor calidad!). Lo mejor es que no hace mucho calor. Nuria nos ha llevado a la mejor hora, cuando el sol ya casi no calienta; y además, las calles del zoco están cubiertas, hay sombra en todas ellas y eso, creedme, se nota.

Antes de volver a casa hemos tomado un refresco: zumo de lima con menta; dulce, un punto ácido, pero sobre todo: refrescante.

De vuelta a casa; saludamos a Gerbert, cenan las niñas, y nosotros (los que nos decimos adultos) nos vamos a cenar a un hotel: Hotel Al Husn. ¿ Qué se puede contar de un hotel de 6 estrellas ? ¿ Que tiene palmeras en el hall ? ¿ Que tiene una piscina con vistas ? ¿ Que en sus restaurantes se come muy bien ? Puede, pero lo que más nos impresionó fue el maitre: era más alto que Gerbert... ¡ y eso que nuestro holandés mide 2 metros !

Vamos a dormir, mañana es jueves... y aquí ¡ empieza el fin de semana !